Actividades de la Asociación
El Retorno de Sefarad a Tarazona año 2000
La Asociación de Amigos de la Cultura judía presenta sus jornadas culturales bajo
este nombre los próximos días 21 y 22 de este mes.
La Asociación Amigos de la Cultura Judía "Moshe de Portella" acaba de nacer y ya
camina con buen pie. Poco a poco se afianza, al tiempo que perfila su filosofía y
va haciendo realidad sus objetivos, anhelos y deseos de sus inquietos integrantes.
Hace cuatro meses, momento en el que se constituyó una asociación pionera en
Aragón, la organización de unas jornadas sefarditas, como la esencia misma de la
asociación, era tan solo una especie de quimera, quizás no tanto, entre la
tormenta de ideas e ilusiones que se barajaban en torno a Tarazona y su legado
judío. Hoy, la asociación cuenta con el beneplácito de la embajada de Israel en
España, posee una sede provisional y ha presentado sus jornadas culturales, que
tendrán lugar los días 21 y 22 de julio, bajo el nombre de " El Retorno de Sefarad a
Tarazona" en colaboración con el Ayuntamiento de Tarazona, Área de Cultura de
la Diputación de Zaragoza y la Embajada de Israel entre otros..
Sefarad, "el paraíso", era a la cultura judía lo que Al-andalus a la musulmana.
Javier Bona, secretario y alma mater de "Moshe de Portella" se atreve a afirmar
que Aragón fue "el corazón de Sefarad, de la España judía". Y Tarazona fue,
durante siglos, una ciudad ejemplar en la convivencia pacífica y fructífera de las
tres culturas que coexistieran en España: la cristiana, la judía y la musulmana (es
posible que la presencia hebrea en Tarazona date de los tiempos de Roma. Lo que
sí es seguro que en el siglo XIII ya existía una judería muy importante en la
ciudad). Como muestra, en la ciudad del Queiles conviven diversos estilos
arquitectónicos, vestigios culturales y formas de vida diferentes, lo que le ha
proporcionado esa imagen atípica llena de originalidad. El barrio del Cinto, en la
parte alta de la ciudad, fue solar de la altanería caballeresca cristiana, San Juan,
morada musulmana, mudéjar... La comunidad judía vivió al amparo de las
murallas y de la antigua Zuda y fue motor de la vida económica de Tarazona en el
Medioevo. Angel Alcázar, Presidente de la Asociación ha manifestado que
"estamos muy contentos de la respuesta que hemos tenidos tanto en Tarazona, en
Internet, en los medios de comunicación o en otros lugares desde hemos recibido
muchos mensajes de apoyo" y añade "esperamos que estas primeras jornadas
sean un gran éxito que nos de fuerzas para continuar andando"Javier Bona aprovecha la concurrencia de estas jornadas, "El Retorno del Sefarad
a Tarazona", para explicar la filosofía de la Asociación de Amigos de la Cultura
Judía: "Tornator o del retorno debe nacer un reencuentro entre diferentes culturas
en este nuevo milenio. Esa es la propuesta, esa es la respuesta. Tarazona debe
abrir sus puertas y su corazón a su pasado judío. Reconocer, aceptar y querer una
parte de su historia, de sí misma, que ha sido injustamente olvidada". "Ser
capaces- continúa Bona- de generar unas buenas relaciones humanas,
simbolizadas en el viajero que sigue en paz el camino del turismo cultural para
que surjan nuevos valores que enriquezcan y unan los pueblos y sus culturas".
LAS JORNADAS
Las jornadas culturales, en las que se presentará oficialmente la Asociación,
contarán con coloquios como el que impartirá el historiador Miguel Angel Motis
Dolader, el mayor especialista sobre la cultura judía en Aragón, que cuenta, tan
sólo en Tarazona, con más de 6.000 fichas sobre la enorme actividad que llevó a
cabo la cultura sefardí en la ciudad. Además, se inaugurarán varias exposiciones
fotográficas, de artistas judíos, donadas por la embajada de Israel en España, que
estará presente en las actividades. Por primera vez, después de 600 años, la
música sefardí volverá a sonar en Tarazona a cargo de Santiago Blasco y Adela
Rubio, envolviendo y devolviendo a la ciudad a su pasado, que por entonces se
convertirá en un presente mágico, armonioso y enriquecedor. Sin duda un broche
de oro para las jornadas. "Hasta hemos recibido el ofrecimiento de Judit Cohen,
una de las mejores intérpretes de música sefardita en el mundo, para actuar en el
concierto del próximo año" apunta Javier Bona. Además se realizará la
presentación de una obra gráfica que Maturén ha dedicado a la Asociación.
También se va a presentar la edición de una "Guía de la Judería de Tarazona"
editada en colaboración con la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de
Tarazona. El programa completo puede verse en Internet.
Otro de los aspectos más cuidados por la asociación es la gastronomía, que
también estará presente en las jornadas mediante la muestra de cocina sefardí
que se degustará. Javier Latorre, miembro de Moshe de Portella y cocinero del
Hotel Brujas de Bécquer, de Tarazona, se encarga de investigar y buscar los
productos y costumbres gastronómicas judías que, durante muchos años, se
practicaban en lugares como la Sefarad turiasonense. Lo primero que debe de
tenerse en cuenta al respecto de la comida hebrea es el respeto a las costumbres y
principios religiosos. Es sabida la imposibilidad de encender el fuego y de trabajar
durante el "séptimo día", para ellos el Sábado. Existe, además, una lista de
animales "impuros" formada no solo por el cerdo, sino también por el caballo y el
conejo o por los frutos del mar sin escamas como el marisco. Se dan otro tipo de
prohibiciones, como la de mezclar la carne con la leche y sus subproductos, que
responden a designios bíblicos. "Si no se puede mezclar la leche con la carne, mi
trabajo consiste en buscar alternativas, como la de rellenar un cordero con frutas y
setas del Moncayo. En mis "experimentos" trato de adaptar sus principios a los
productos de aquí" explica Javier Latorre. En este sentido, el cocinero explica que
la judía no es una cocina que le halla sorprendido demasiado. En ella se trabaja
con productos típicos de la dieta mediterránea, como las legumbres y la
berenjena, muy apreciados en esta cocina. "No he encontrado platos exóticos
como los de la cocina china en la que las serpientes son un manjar exquisito. Los
más fanáticos defensores de la gastronomía española pueden disfrutar de los
platos hebreos" continúa Javier Latorre. Así, las olivas y otros complementos tan
normales como el sorbete ya eran consumidos por la "nobleza judía" de Tarazona.
Otro de los rasgos fundamentales de la cocina hebrea es, según Javier Latorre, su
"fundamento". Los platos son muy trabajados, tanto que la comunidad judía
disfruta de viandas como el "jamin", un verdadero milagro de la alquimia culinaria
que alcanza su grado máximo de exquisitez después de una cocción de casi 24
horas. La comida sefardita consta de ocho platos variados por un precio de 4000
pts. Una oportunidad única de conocer una cocina olvidada. Se puede reservar
plazas hasta el día 19 de julio en el Hotel Brujas de Bécquer.